
Mantener seguros y secos los calentadores de infrarrojos en el baño
Colocar una lámpara calefactora en el baño puede ser arriesgado si no se hace correctamente. Hay vapor por todas partes, además de superficies metálicas por doquier. Si se instala una barra para toallas, el mayor problema es la corriente de fuga: es decir, la electricidad que se escapa a lugares donde no debería ir.
Para evitar esto, nos concentramos en dos cosas: reforzar el aislamiento y asegurar bien los conectores.
El secreto de un buen aislamiento
No nos arriesgamos con los materiales utilizados. Usamos vidrio de cuarzo de alta calidad y conectores cerámicos. Pueden considerarse como un escudo que protege al filamento de tungsteno del marco metálico de la barra. Estos componentes están diseñados para soportar voltajes mucho más altos que los 220V-240V habituales. ¿Por qué? Porque la humedad siempre busca encontrar un camino para pasar y crear un conducto para la electricidad. Nos aseguramos de que eso no sea posible.
Evitar las fugas de electricidad
La mayoría de los calentadores fallan en el mismo punto: donde la lámpara se conecta con el cable de alimentación. Si se utiliza un conector normal, la humedad puede dañar los contactos o causar cortocircuitos. Es solo cuestión de tiempo antes de que ocurra algo. En cambio, utilizamos conectores sellados con clasificación IP. Se trata de juntas de silicona y cables protegidos que impiden que entre la humedad. Es la diferencia entre un grifo que gotea y un compartimento hermético.
El equilibrio entre calor y seguridad
Aquí está el problema: cuando se añade todo este aislamiento y sellado, se añade también “masa”. Esto puede causar que el calor se acumule en los puntos de conexión. Si no hay circulación de aire, ese calor se acumula y con el tiempo puede dañar el aislamiento del cable. Por eso, la carcasa debe estar diseñada para permitir la circulación del aire. Es necesario que el calor pueda escapar; de lo contrario, solo se está cambiando un problema por otro.
Antes de que estas unidades lleguen cerca de una ducha, las sometemos a pruebas de resistencia eléctrica. Probamos hasta qué punto el aislamiento puede soportar la presión. Solo entonces salen de la fábrica.